Política de privacidad
Última revisión: 30 de agosto de 2026
Quién responde
Before We Go, S.L. · B-55460141 · Plaza Romero Robledo 4, 3.º C · 24750 La Bañeza (León). Para cualquier cuestión sobre tus datos: legal@maniasvf.com.
Qué datos hay aquí
Tres cosas distintas, y conviene no mezclarlas:
- Los datos de tu empresa. Tus clientes y proveedores con sus NIF y domicilios, tus facturas, tus contratos y tus expedientes. Los metes tú, o los sube el sistema desde ficheros que tú aportas. Son tuyos: nosotros los custodiamos.
- Los datos de tu cuenta. Nombre, correo y el papel que tienes en la empresa. Hacen falta para saber quién firma qué.
- Los permisos que concedes a servicios de terceros —Google Drive, tu certificado ante la Agencia Tributaria—. Se guardan cifrados y solo se usan para lo que autorizaste.
Qué hacemos con ellos, y con qué base
Los tratamos para prestarte el servicio que has contratado: llevar tu facturación, preparar tus modelos y guardar tus documentos donde tú digas. La base legal es la ejecución del contrato entre tú y nosotros (art. 6.1.b del RGPD) y, para las obligaciones fiscales y contables, el cumplimiento de una obligación legal (art. 6.1.c).
Respecto de los datos de tus clientes y proveedores, tú eres el responsable y nosotros el encargado del tratamiento: los tratamos siguiendo tus instrucciones y no para nada nuestro.
Qué NO hacemos
- No vendemos ni cedemos tus datos a nadie, ni para publicidad ni para nada.
- No entrenamos modelos con ellos. Lo que se manda a un modelo de lenguaje se manda para resolver tu petición, y los proveedores que usamos están contratados sin uso para entrenamiento.
- No presentamos nada a Hacienda en tu nombre ni enviamos correos ni facturas sin que una persona lo firme.
Google Drive: qué vemos exactamente
Si conectas tu Google Drive, la aplicación pide el permiso drive.file. Eso significa que solo puede ver y modificar los ficheros y carpetas que ella misma crea. No puede leer el resto de tu Drive: ni tus documentos, ni tus fotos, ni lo que te hayan compartido. No es una promesa nuestra: es el permiso técnico que Google nos concede, y no tenemos forma de leer más aunque quisiéramos.
El uso que hacemos de los datos obtenidos de las API de Google se ajusta a la Política de Datos de Usuario de los Servicios de API de Google, incluidos sus requisitos de uso limitado. En concreto: los ficheros que creamos en tu Drive se usan únicamente para prestarte el servicio, no se transfieren a terceros, no se usan para publicidad y ningún empleado los lee salvo que tú lo pidas para resolver una incidencia.
Puedes retirar el permiso cuando quieras, desde Integraciones → Desconectar en la propia aplicación, o desde los permisos de tu cuenta de Google. Al desconectar, borramos el token y se lo decimos a Google para que lo invalide. Los ficheros que ya estén en tu Drive siguen siendo tuyos y ahí se quedan.
Quién más los toca
Solo quien hace falta para que esto funcione:
- El servidor donde vive la aplicación, en la Unión Europea.
- Proveedores de modelos de lenguaje, cuando una función del sistema los necesita —clasificar un correo, leer una factura escaneada—. Se les manda lo justo para esa tarea.
- Los servicios que tú conectes: tu Drive, tu correo, tu CRM. Ahí decides tú qué se conecta y qué no.
Cuánto tiempo
Mientras seas cliente. Al terminar, los datos comerciales se borran a petición tuya; los que la ley obliga a conservar —facturas y registros de facturación— se guardan el plazo legal, que en general son cuatro años, y no se pueden borrar antes aunque lo pidas.
Qué puedes hacer
Acceder a tus datos, rectificarlos, suprimirlos, oponerte al tratamiento, limitarlo y pedir que te los entreguemos en un formato legible. Escribe a legal@maniasvf.com y te contestamos. Si crees que no lo hemos hecho bien, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Seguridad
Todo viaja cifrado. Los secretos que nos confías —el certificado de la Agencia, los permisos de Drive— se guardan cifrados con AES-256-GCM y su clave no está en el código. Cada empresa ve solo lo suyo, y eso está comprobado con pruebas automáticas que fallan si alguien lo rompe.